Como consecuencia de los lamentables hechos acontecidos recientemente en el Estado de Puebla, ha vuelto a surgir una cuestión que ha permanecido latente desde que empresas que ofrecen servicio de transporte, por medio de aplicaciones, se establecieron por primera vez en México; ¿Tienen estas empresas alguna responsabilidad por la comisión de delitos por parte de sus choferes?

La comisión de delitos por parte de los conductores que prestan sus servicios a este tipo de empresas, es un problema que se ha replicado en todo el mundo.

En la mayoría de los casos, sin que los ocurridos en México sean excepción, la reacción de estas empresas es la misma; limitarse a negar cualquier clase de responsabilidad, en virtud de que los choferes que atienden a los usuarios no son sus empleados y que sus servicios se limitan únicamente a vincular a dichos conductores con los usuarios de sus aplicaciones.

Si bien lo anterior es relativamente acertado, ya que al amparo de la suposición de que en ese modelo de negocio no existe una relación laboral entre las empresas y sus choferes, cabe analizar si la inexistencia de relaciones laborales, pero no de relaciones jurídicas, resulta suficiente para deslindar de cualquier responsabilidad a estas empresas cuando uno de sus conductores comete un delito en el cual la víctima es algún usuario.

Dejando de lado la responsabilidad penal por la comisión de un delito, podríamos únicamente discernir sobre la posibilidad de fincar a estas empresas responsabilidades civiles derivadas del incumplimiento de deberes de cuidado y de obligaciones contractuales, mismas que, de manera directa o indirecta, resulten en la afectación de sus clientes.

Dicha responsabilidad podría encontrar sustento en el hecho de que, si bien las empresas que nos ocupan no utilizan personal vinculado laboralmente a ellas par brindar sus servicios, sí se encuentran obligadas, tanto en términos contractuales como por la oferta que realizan al público consumidor, a facilitar a este último los servicios de un tercero que, en teoría, acreditó previamente una serie de filtros destinados a garantizar la seguridad de los usuarios.

Basta ingresar al portal de Internet de cualquiera de estas empresas para percatarse que ofrecen al público, a través de sus plataformas, “Viajes Seguros” y está por demás afirmar que la seguridad de los pasajeros es el motivo determinante de la voluntad de las personas que recurren a estos servicios.

En este orden de ideas, podría ponderarse la posibilidad de fincar responsabilidad de carácter civil a estas empresas, en los casos en que se cometan delitos por parte de sus conductores que tengan como víctima a algún usuario, toda vez que dichas empresas, por medio de sus ofertas vinculantes al público, hacen hincapié en garantizar la seguridad del público usuario, así como de la efectividad y eficacia de sus filtros y procesos de selección.

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