El pasado 10 de mayo de 2017, el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictaminó que la empresa estadounidense Uber, en su formato Uber Pop, es un servicio al que se le pueden exigir licencias, autorizaciones o requisitos para operar y no una plataforma online que se puede beneficiar del principio de libre prestación de servicios de la Unión Europea (UE).

La sentencia se dio a causa de la disputa entre una asociación española de taxistas y la compañía norteamericana, ya que, la primera alegaba que Uber es un servicio de transportes y, por lo tanto, debía cumplir con licencias tal y como ellos lo hacen; mientras que la segunda afirmaba que es una plataforma tecnológica y lo que realizan es Economía Colaborativa.

En México, 15 días después, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concluyó la discusión sobre la acción de inconstitucionalidad 63/2016 contra varios artículos de la Ley de Transporte de Yucatán, misma que, fue aprobada en junio de 2016 y que, entre otras cosas, estableció que únicamente los propietarios de autos con un precio mayor a 200 mil pesos podrían otorgar el servicio de transporte, a través de la contratación de plataformas tecnológicas. Dando como resultado que dicha Ley que regula a Uber, en Yucatán, sea constitucional.

La importancia de las decisiones del TJUE y de la SCJN radica en que, a raíz de ellas, se conoce y se empieza a hablar del Sharing economy, un innovador modelo de negocios basado en la prestación de bienes y servicios a través de las plataformas digitales.

La economía colaborativa se basa en las conexiones, es decir, en conectar a alguien que tiene una necesidad en específico, con otra persona que ofrece solventarla. Hasta hace poco, Uber era el ejemplo perfecto, porque junta a pasajeros con conductores no profesionales, que utilizan su propio automóvil para transportarlos a su destino; todo esto a través de una aplicación móvil desde la cual, incluso, se hacen los pagos.

Este modelo no se limita únicamente al sector de transportes, por ejemplo, Airbnb es una plataforma que conecta a personas que buscan alojamiento en un determinado lugar, con gente que tiene espacio en sus casas y están dispuestas a rentarlas por noche, semana y hasta por mes.

El común denominador en la Economía Colaborativa es que se establece una colaboración de ayuda mutua voluntaria, que parece estar convirtiéndose en un fenómeno global de intercambio de herramientas, conocimientos y experiencias; misma que además amplía la oferta del mercado y contribuye a la economía del país.

Al principio, este modelo era utilizado usualmente por estudiantes, desempleados o jubilados, después se unieron también aquellos que buscaban generar un ingreso extra, pero ahora además, es una oportunidad de auto emplearse y vivir de ello.

Por otro lado, parece que la Economía Colaborativa cada vez es más usada y atractiva, porque no se tiene que realizar una inversión tan grande como en otros esquemas. Por todo esto, no sería una sorpresa que en un futuro muchos de los empleos o negocios tradicionales se adapten a este modelo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *